En el marco de un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información, ciberseguridad y protección de la privacidad, la debida diligencia no es un concepto abstracto ni un requisito exclusivo de grandes empresas. Es el conjunto de actividades y prácticas sistemáticas y razonables que una organización realiza para identificar, evaluar y gestionar los riesgos de seguridad de la información antes de tomar decisiones estratégicas, contratar proveedores o ejecutar operaciones clave.
Basada en estándares y buenas prácticas como ISO/IEC 27000 y el Marco de NIST, la debida diligencia va mucho más allá del simple “cumplir formalmente”. Se trata de demostrar con evidencias respaldadas que la organización tomó todas las precauciones necesarias para prevenir incidentes y proteger sus activos de información.

¿Por qué esto es crítico para las PyMEs?
Cuando ocurre un incidente (ransomware, filtración de datos, interrupción de operaciones), las preguntas que llegan son siempre las mismas:
- ¿Se midieron los riesgos?
- ¿Se implementaron controles razonables?
- ¿Existen registros, políticas y evidencias de lo que se hizo?
- ¿Se actuó de forma proactiva o solo se reaccionó después?
En una auditoría, en un reclamo de seguro, en una demanda de un cliente o ante un regulador, no alcanza con decir “hicimos lo que pudimos”. Hay que poder demostrarlo.
Las PyMEs que no tienen esta evidencia quedan mal paradas: pierden negociaciones, enfrentan mayores costos de recuperación, problemas con seguros y, en el peor de los casos, responsabilidad legal. Las que sí la tienen, aunque hayan sufrido un incidente, pueden mostrar que actuaron con la debida diligencia y, en muchos casos, mitigar consecuencias.
Cabe destacar que, en el marco de la responsabilidad societaria argentina, los directores y gerentes tienen un deber de diligencia (el estándar del “buen hombre de negocios”). Ante un incidente grave, la falta de evidencias de medidas razonables puede generar cuestionamientos no solo hacia la empresa, sino también hacia quienes tenían a su cargo la gestión de la seguridad de la información. Por eso es fundamental dejar documentado que se hizo lo que correspondía.

Qué implica la debida diligencia en la práctica
No se trata de implementar todo de una vez ni de gastar fortunas. Se trata de hacer lo que corresponde de forma ordenada y documentada:
1. Identificar y evaluar riesgos de forma sistemática (no solo cuando “algo pasa”).
2. Definir y aplicar controles razonables según el tamaño y criticidad del negocio.
3. Documentar políticas, procedimientos, decisiones y acciones.
4. Monitorear de forma continua y reaccionar a tiempo.
5. Revisar y mejorar periódicamente (mejora continua).
6. Gestionar proveedores y terceros con el mismo criterio de riesgo.
Todo esto genera el historial de evidencias que, el día de un incidente o una auditoría, marca la diferencia entre “estuvimos expuestos” y “hicimos lo que se esperaba de nosotros”.
Más de 90 empresas en Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y España ya trabajan con nosotros para pasar de “cumplir de palabra” a demostrar con evidencias.
Cómo Madrygal ayuda a las PyMEs a estar bien paradas
En Madrygal acompañamos a las empresas a construir exactamente esta base de debida diligencia, de forma práctica y a medida. Dos servicios resultan especialmente útiles como punto de partida:
- Assessment de Riesgos: un diagnóstico claro del estado actual de la seguridad, identificación de vulnerabilidades prioritarias y un plan de acción concreto (corto, mediano y largo plazo). Es la forma más directa de empezar a generar evidencias y de saber exactamente qué hay que hacer.
- vCISO (CISO Virtual): acceso a la experiencia estratégica de un Director de Ciberseguridad sin el costo de un empleado a tiempo completo. Ayuda a definir políticas, priorizar controles, documentar decisiones y mantener el seguimiento continuo que exige la debida diligencia.
Además, trabajamos con:
- SIEM & XDR (Wazuh): monitoreo 24x7 y registro de eventos que sirven como evidencia real.
- Políticas, procedimientos y cumplimiento: apoyo en la implementación de buenas prácticas basadas en ISO 27001, NIST, PCI-DSS y otros marcos. Aunque la empresa no busque (o aún no esté lista para) una certificación formal, adoptar e implementar estas buenas prácticas ya genera evidencias sólidas de debida diligencia.
- Backups, continuidad y respuesta a incidentes: controles que demuestran preparación y capacidad de recuperación.
- Pentesting y revisión de perímetro: pruebas documentadas que respaldan las decisiones de seguridad.

Haciendo lo que hay que hacer
La debida diligencia no es un lujo ni un trámite burocrático. Es la forma más inteligente de proteger el negocio y de estar preparado para el día en que alguien (un auditor, un cliente, un juez o una aseguradora) pregunte: “¿Qué hicieron ustedes para prevenir esto?”
Las PyMEs que responden con evidencias claras están en una posición mucho más sólida. Las que no, pagan el precio después.
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El Assessment y el servicio de vCISO son dos caminos concretos y realistas para empezar. Agenda una reunión con un especialista y te mostramos cómo avanzar sin complicaciones innecesarias. Envianos un mail a consultas@madrygal.com.ar y empezá por un Assessment, o Agenda un meet con nuestros especialistas